La cenicienta

FP explota

El Centro de F. Profesional de Xàtiva tiene un buen nombre y aceptación en las esferas educativas del “ramo”. Su profesorado, de nueva integración, hace suyo el proyecto de vitalizar y acreditar la obra emprendida, y a los ya conocidos SANCHIS, SANTONJA y BATALLER, (por hablar de Taller), se incorporó un nuevo valor, con lucidez y paciente entrega, ENRIQUE TORMO DONAT conocedor de los secretos del “Torno” y muy apreciado por el alumnado juvenil. Le siguen JOSÉ BENITO, que empieza en la rama de la “Madera” y para más tarde seguir en la “Electricidad”.

Así también, el primer tecnólogo del metal RICARDO GIRONÉS MATÉU; en la madera y más tarde en la eléctrica EDUARDO NÁCHER TODO. El dibujo se desdobla e ingresa Dª AMELIA ZARAPICO SANCHIS, condiscípula en Bellas Artes, del setabense FRANCISCO BOLINCHES, profesora que, entre otras virtudes tiene la propia femenina y maternal, volcándose en la muchachada y logrando resultados muy positivos.

En esta época, los “concursos de Aprendizaje” de carácter Nacional e Internacional están en su apogeo. Organizados por la Delegación de la Juventud, tienen sus diferentes fases y se celebran en distintas ciudades; Xàtiva tiene un plantel de alumnos que responde adecuadamente, habiendo asumido una responsabilidad poco corriente. Durante mas de diez años se alzan con los primeros premios compitiendo con otros alumnos de: MACOSA, SAGUNTO, ALTOS HORNOS, VALENCIA, SAN VICENTE, CERVEZAS EL TURIA, recibiendo los premios nacionales de las manos del “Caudillo”. También en los internacionales se ganan primeros premios (venturoso aprendiz PEREZ LLORCA, modelo donde los haya).

Ha llegado  el momento de lanzar el gran “chupinazo” y aprovechando estos momentos de euforia, de la mano de los directores NÁCHER TODO y JOSÉ PARDO (abogado, periodista y Profesor de Seguridad e Higiene en el Trabajo), con cierta timidez al principio, se decide programar una expansión del Centro. Ello siguiendo la línea del Gran Consejo Sindical Comarcal celebrado en Xàtiva con toda pompa y asistencia de Autoridades provinciales y de toda la Comarca.

Madrid, gracias a las gestiones bien encauzadas de PARDO ENGUER, sube el “listón” a la Escuela de Aprendizaje, y se alcanza el de MAESTRÍA. Se suprime la madera y otras ramas se ofrecen a la población escolar; electricidad, automovilismo y la “vedet” administrativa. Pero lo que colma la capacidad de admisión es la apertura al alumnado FEMENINO. La matrícula revienta con estas ofertas y se inicia la explosión más inesperada de aumento de efectivos (material, nuevas aulas, profesorado, libros técnicos).

Cabe indicar, como curiosidad, los modos que se usaron en estos tiempos para captar matrícula. Se visitaban los Ayuntamientos de la zona y comarca y se centraba en las escuelas a modo de una conferencia explicativa de la formación profesional, como enseñanza y posibilidad de trabajo titulado. Una colección de diapositivas de Xàtiva, del Centro, de sus aulas y talleres, así como trabajos expuestos, trataban de explicar visualmente pormenorizada la actividad escolar. Una cinta magnetofónica de aquel primer aparato INGRA, con su altavoz tras la tela de proyección fílmica, completaba – con pocos medios – los buenos deseos de atracción familiar. Entre música clásica (El Gran cañón”, “Finlandia”) y unos  retazos de los Boletines de F. Profesional editados por la O.C.D.E. y UNESCO, se completaba la conferencia explicativa. Allí estaba BENITO, que además de su trabajo montando los hilos, tenía que poner furgoneta para el traslado (todo por amor al arte). El director de aquella época, PARDO ENGUER, atento y buen conocedor de la Comarca y sus peculiaridades, refinaba o remataba la sesión dando explicaciones a cuantas preguntas se le hacían.

No es de extrañar que, ante tanta actividad y la maravillosa oferta de especialidades atractivas para alumnos mixtos, la matrícula hiciera saltar las previsiones, doblando, triplicando, cuadruplicando las inscripciones.

No debo callar otra faceta, que aunque parezca fuera de lógica hoy, en aquellos tiempos tenían un fondo social casi necesario. Durante el verano y con duración de quince a veinte días, la Delegación Provincial de la Juventud organizaba los llamados “campamentos” de verano. Los jóvenes aprendices, con poco peculio familiar y muy lejanos al disfrute de unas vacaciones, se veían protegidos y podían “veranear” comiendo “de caliente” en plena naturaleza, practicando deporte, disfrutando de piscina, tanto en Alborache, como Buñol, rio Magro, Montes Universales etc. Ya sé que tenía un trasfondo político, pero confieso, que era llevadero, dada la comprensión y disposición del profesor de Educación Física MANUEL SANCHIS a quien traté y comprendí en su cometido. Muchos de sus alumnos cultivaron personalidad y responsabilidad social y hoy militan en varios colores políticos antagónicos y, me consta, con principios éticos.

Ya por aquella época, era frecuente aparecer una inspección de TRABAJO por los talleres privados o de colectividades, y corría la voz: “S.O.S.” entre las dependencias de la industria como la gasolina en llamas. A los aprendices de todos los talleres de Xàtiva, les abrían las puertas traseras de los talleres y huían espantados ante la presencia del Inspector. Esto era algo que decantaba el buen hacer hacia el aprendizaje oficial, pues el particular no estaba legalizado ni en horas de trabajo, ni en sueldo, ni en enseñanzas. Era una vulgar explotación acumulada de errores, prepotencias y antiguos caciquismos.

Lanzada a una carrera contra el tiempo, inflada de entusiasmo y contra todo epíteto de “enseñanza para pobres” o de cenicienta, el Claustro y equipo de dirección, bajo la batuta de PARDO ENGUER, buen humanista y eficaz compañero de trabajo, al que debo añadir su gran capacidad de entrega. Bajo esta élite dirigente (repito), la gran expansión se efectúa. Matrícula insospechada. Materiales de “verdad”. Máquinas de escribir de toda clase. Armarios roperos. Tornos casi de juguete. Motores de automóvil. Estuches de herramientas. Xàtiva está de parto y se convierte en madre de una serie de escuelas en la Comunidad, que van naciendo bajo su tutela. Tabernes de Valldigna, Onteniente, Albaida, Carcagente, Enguera, Alzira, Algemesí, Alberique, Beniarjó, Gandía, Ayora y Seminario de Xàtiva. En estos nuevos Centros y su creación, tiene participación RICARDO GIRONÉS MATÉU, profesor que conoce a fondo los pormenores y procesos de la enseñanza a la que se dedica plenamente con ética y conciencia, pues abandona otros cargos remunerados y negocios propios para contactar mejor los problemas de tan extenso campo como abarcaba en esa época el Centro de Xàtiva.

Para demostrar que, también había entonces “roldanes” y otros “filibusteros” de la picaresca, bastará una anécdota:

Se recibió un lote de material de bastante “costo” en herramientas de trabajo. Al abrir los cajones del embalado, quedamos asombrados contemplando unas “llaves inglesas” de casi dos metros en hierro o acero y con una boca de ajuste capaz de destornillar las campanas de la Seo. Inútil es que aclare lo inútil (valga la redundancia) de estas herramientas. Su tamaño, su peso, era superior a los alumnos de primer curso. ¿Qué hacer? ¿Era equivocación? ¿Un timo? ¿Una forma de equilibrar a una Empresa al borde de la quiebra?.

Fuese lo que fuese, me negué a firmar la recepción. Requerido PARDO ENGUER, se puso de mi parte. Hizo gestiones, ante los proveedores de Madrid y por su buena gestión y sin más averiguaciones, la Empresa proveedora cambió el lote de material inútil por unos cuantos kilos de hilo de cobre para las prácticas eléctricas. Fue, en principio una operación sospechosa que aquí encontró respuesta. ¿Cómo reaccionarían otros Centros ante la recepción?.

Parece necesario hacer un recuerdo de memoria hacia altas autoridades eclesiásticas que pasaron por este Centro de Xàtiva cuando eran sencillos sacerdotes. Cabe recordar pues, las visitas del Inspector diocesano de Valencia y que más tarde fue Monseñor Hervás, Obispo de Huelva, al que el Instituto Ribera nombró profesor honorario.

Un recuerdo para el Jefe de Estudios y sacerdote o tutor del Seminario Claret y hoy Obispo Auxiliar Don José Vilaplana muy interesado en la formación profesional para sus alumnos africanos de entonces y muy atento al desarrollo cultural de sus discípulos, siempre buscando mejoras pedagógicas y alternativas para sus pupilos.

Tanto hablar de alumnos y profesores, parece obligado hacer un descanso y tomar tierra en algunos nombres del personal no docente, sin cuyo concurso la marcha del Centro no hubiera sido igual.

Destaco por su bondad, su ilusión, su eterno canto al medio ambiente y su inquietud social a RICARDO PELEGERO, apicultor de afición, sindicalista de corazón, cristiano con mensaje, siempre estuvo a merced de una suerte adversa. En el Centro fue atento y cumplidor, con los alumnos un hada.

Otro a reseñar es ANTONIO CLIMENT, padre de familia numerosa que tuvo a su cargo la “Estación Meteorológica” instalada en la Escuela y que antes, en Arzobispo Mayoral, se encontraba en la Torreta del Palacio. Todos los días, por dos veces, daba parte del sol, agua, viento, humedad, temperatura, etc. Mediante todos los aparatos que los servicios de “Aviación de Los Viveros” habían dotado a la Escuela. Cuando ANTONIO dejó de hacer el servicio, Xàtiva ya no tuvo voz en los partes de la radio. He de hacer constar que el servicio era gratuito.

Otro no docente que  se encontraba en Suiza como exiliado, abandonó el trabajo en el extranjero y se incorporó al servicio del Centro, este fue ANTONIO PEREZ AGUILAR, quien, por su habilidad en la albañilería fue para la Escuela la primera adquisición o fichaje con beneficio. Los desperfectos, roturas, ladrillos, desagües, etc.., tuvieron en él un constante guardián.

En la oficina administrativa tenía plaza (interino como todos) el abogado VICENTE BARONA SANCHIS, comodín del profesorado para ocupar alguna aula sin profesor y que por su preparación universitaria y humano saber, en esas circunstancias ocupaba como “profesor de Guardia “. Era un hombre bueno, tímido, humilde y un tanto retraído. Aprendí mucho en su compañía, pues su inteligencia era privilegiada.

No había Seguro Escolar, no se había inventado el tinglado. De conformidad con Órdenes de la Junta Central, se hizo un contrato con el Doctor MARAVALL, mediante el cual atendía los accidentes que pudieran ocurrir. El pobre y paciente Maravall cobraba con pausas de hasta ocho meses de atrasos.

Consciente el Ayuntamiento de las penurias y estrecheces del artista  pintor JOAQUÍN TUDELA, abrió una matrícula para que este artista (en sus últimos años), tuviera una dedicación y ayuda económica, por lo que medio centenar de alumnos ocuparon una sala donde el Maestro Tudela impartía clases de dibujo artístico y pintura. Cada alumno abonaba una cuota mensual por el servicio docente. La  Escuela ofrecía sala, mesas, y pizarras para ello, era lo único que se necesitaba para ayudar a este hombre. Mientras otros, avispados lograban telas a bajo precio, cuando hacía el trayecto hacia el mercado y necesitaba dinero al contado para comer aquel día.

Es deprimente recordar estas cosas y saber que han sucedido en tiempos modernos, no tan alejados, pensando que nos galvaniza el corazón insensibilizándolo y poder ver, mientras comemos o regañamos de la comida en el plato, a la TV, que nos da las grotescas y terribles escenas de hambre, miseria, enfermedad, muerte que sufren los pobres africanos, hoy en Zaire, ayer en Yugoslavia, mañana ¿quién sabe?…

Melchor Peropadre Forniés
Administrativo de la Escuela de Formación Profesional de Xàtiva.

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